Históricamente, las sociedades han hecho uso de los conocimientos tradicionales para relacionarse con su entorno con miras a promover un uso adecuado de la diversidad biocultural. Por ello, es importante definir los conocimientos tradicionales como aquellos que han sido producidos y conservados por las comunidades y pueblos originarios. A partir de estos se posibilita el abordaje de problemáticas ambientales y sociales sin mayores efectos sobre ellas; estos conocimientos están asociados al carácter local proveniente de los territorios en los que habitan las comunidades. En esta interrelación surgen los denominados conocimientos lo cales tradicionales (CLT) (Valladares & Olivé, 2015; McKinley & Stewart, 2012).
En contraste, los conocimientos científicos han sido asociados a la ciencia occidental dentro del paradigma positivista; contemplan el uso de la tecnología y tienen un carácter hegemónico en la educación, ya que han sido trasmitidos en las escuelas como conocimiento científico escolar (CCE). Los denominados conocimientos científicos académicos (CCA) pueden llegar a ser concordantes, o no, con las visiones de mundo de los estudiantes (Cobern, 2005).
Considerando lo anterior, la investigación denominada «Inclusión y reconocimiento de la diversidad y diferencia cultural en la educación científica, mediante innovaciones educativas que propicien el diálogo entre conocimientos científicos académicos y locales tradicionales en y para comunidades rurales. Estudios de caso: Fosca y Fómeque» busca profundizar sobre cómo se articulan estos conocimientos. Por eso, el objetivo de este capítulo es avanzar sobre las formas de estudio de los CCA y los CLT que propicien diálogos entre ellos, con el objetivo de proponer innovaciones educativas para llevar a cabo una enseñanza de ciencias que tenga en cuenta el contexto y la diversidad cultural.
En la primera parte del capítulo, se parte del acervo propio de los estudios ambientales y sus estrategias, entre ellas las matrices de Conesa y Leopold; a continuación, se hace uso del mapeamiento informacional bibliográfico para discutir estos aspectos; y en la parte final, se exponen algunas metodologías participativas para recolección de información y se explica, en detalle, la técnica de cartografía social, que se usa como una herramienta para la investigación pedagógica que permita una comprensión amplia de las representaciones sobre diferentes aspectos de la vida que incluyen las relaciones de las personas con el medio ambiente (Ramos, Movilla, Rozo & Rodríguez, 2022).