Textos de Opinión

Mensaje de Advertencia

Los siguientes textos son de opinión y no representa el punto de vista del programa de Doctorado Interinstitucional en Educación ni de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

En memoria de George Floyd

“No puedo respirar”, éstas fueron las últimas palabras de George Floyd. Si no conociéramos el contexto, quizá podríamos pensar que esta sería la última frase de muchas personas antes de morir. Pero no, eran las palabras de una persona que no estaba enferma y no tendría por qué haber muerto. Los hechos ocurrieron el 25 de mayo de 2020, George Floyd salía de un establecimiento donde compró una cajetilla de cigarrillos; el dependiente alertó a la policía sobre un sujeto negro que usó un supuesto billete falsificado de 20 dólares. De manera inusitada, teniendo en cuenta la poca gravedad del delito, se inicia un operativo policial en el que es detenido el automóvil en el que iba George Floyd, quien es sacado a la fuerza y “reducido”; sus manos son esposadas a la espalda; es tirado al suelo y los policías ponen sus rodillas sobre su espalda y su cuello. Comienzan ocho minutos agónicos para George Floyd. “No puedo respirar”, repite una y otra vez a los policías. De diversas maneras pide, incluso amablemente, que liberen la presión; finalmente, ya vencido, y presintiendo el desenlace, invoca a su madre. Los policías no lo escuchan o, lo que es peor, no quieren escucharlo. Tan acostumbrados están a estos brutales actos de violencia que sus oídos son sordos e indolentes. A los pocos minutos, al ser trasladado al hospital, muere George Floyd (46).

Sin embargo, ésta no es sólo la historia de George Floyd. Breonna Taylor (26), Jimmy Atchinson (21), Willie McCoy (20), Emantic Fitzgerald (21), D’ettrick Griffin (18) y otros 54 jóvenes afroamericanos han sido asesinados por la policía estadounidense en los últimos años. Esta ha sido la historia de la gran mayoría de la población negra desde su secuestro y traída a América por los esclavistas blancos. Son ya más de cuatro siglos de violencia ininterrumpida, de esclavitud, de trabajos forzosos, de violación de mujeres, de privación de derechos, y de negación de la posibilidad de una vida digna, con educación, con viviendas adecuadas, con salud, con trabajos decentes.

Con el caso de George Floyd, como ha pasado en otras ocasiones cuando escuchamos y vemos en la televisión historias como ésta, nos indignamos (desgastada palabra de tanto usarla, por cierto). Pensamos y nos cuestionamos cómo es posible que pasen estas cosas en pleno siglo XXI. Nos olvidamos que Occidente, y Norteamérica, en particular, fueron construidos sobre la base de la idea de la existencia de unos individuos superiores a otros: los blancos...

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